jueves, 24 de marzo de 2022

A propósito de la comisión del parlamento...


En este momento tan decisivo en el que nos jugamos tantas cosas, debemos de estar alertas y ser precisos en nuestras reclamaciones. Porque cabe la posibilidad de que una ley ambigua, no recoja los derechos de los enfermos a medicarse con el cáñamo de la mejor manera que su cuerpo y estado físico necesita. Debemos reclamar el derecho a no depender de las multinacionales del medicamento que no siempre han apoyado nuestras reivindicaciones y qué ahora se apuntan al carro de la marihuana legal, pero en pastillas claro, para controlar el negocio. Soy de la opinión que si la ley se queda corta, habremos perdido una oportunidad de oro para dotar a los enfermos de los medios necesarios para autoabastecerse y no tener que recurrir al mercado negro ni depender del Lowi farmacéutico  o lo que incluso sería peor tener que esperar varios años hasta qué se hiciera una ley más realista. Yo no entiendo de política ni de leyes solo soy un enfermo que me preguntó qué clase de ley injusta me puede prohibir el cultivo de las plantas que me proporcionan los productos que necesito para cuidar mis dolencias. Yo no quiero que sea una ley de cannabis a mi gusto, a lo que a mí me parece, Desde luego hay muchos tipos de enfermedades y distintas realidades a las que habrá que adecuar el consumo y administración según las patologías y medios de los qué dispongan. No, yo solo espero de esta ley que respete mi derecho y el de muchos pacientes como yo a cultivar una planta o digamos mejor un medicamento que me está sirviendo para aliviar el dolor crónico e insoportable que sufro a diario. Que se den cuenta que esto no es fruto de un capricho ni de una moda de los hippies  Esto va mucho más allá hablamos de una planta que puede que sirva para tratar más de 10 enfermedades diferentes según los estudios realizados en diferentes países de nuestro entorno, cómo Alemania país del que solemos tomar como ejemplo, que lleva años con un programa de dispensación de cannabis a  enfermos y que tiene previsto legalizar el uso lúdico de la marihuana en todo su territorio. Me parece haber leído que el presidente a preguntas de los periodistas cuando se le pregunto por la legalización de la marihuana dijo que no era el momento. Pues ahora les respondo yo al presidente y a los políticos de este país qué es el momento de tomar una decisión firme y progresista ante lo que es un problema de salud pública no por los posibles perjuicios sin no por los muchos beneficios qué puede aportar a los enfermos y alejar a estos del mercado negro y de la clandestinidad a la que la prohibición nos tienes sometidos


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domingo, 21 de noviembre de 2021

El filósofo Antonio Escohotado ha muerto este domingo a los 80 años en Ibiza


Triste pérdida de un gran comunicador firme defensor de la despenalización de las drogas y del cannabis medicinal por lo que he tenido el gusto de leer y seguir en los medios de comunicación. Una persona con la que comparto  munchos pensamientos y filosofía de vida, que influyó gratamente en mi manera de vivir y  actuar. Ojala lo hubiera conocido personalmente y pudiéramos charlar sobre el uso del cannabis como medicamento y filosofía de vida.

Espero que desde donde te encuentras ahora tu filosofía siga siempre viva, descansa en paz…

JMRG

jueves, 6 de mayo de 2021

Un tetrapléjico con dolor crónico: “Pido marihuana para tener una vida digna”

 El gallego Juan Manuel Rodríguez Gantes solicita a Sanidad una licencia para cultivar cánnabis porque es lo único que alivia su sufrimiento físico.

Sonia Vizoso

A Coruña - 20 abril de 2021

Juan Manuel Rodríguez Gantes consume entre 30 y 50 gramos de marihuana al mes “para tener una vida digna”. Este gallego de 49 años, tetrapléjico desde hace 30, asegura que solo el cánnabis consigue erradicar de su cuerpo los fuertes y crónicos dolores que padece. No puede cultivarlo para su consumo porque la residencia pública de discapacitados en la que vive no se lo permite y está condenado a acudir al mercado negro. “Me puedo llegar a gastar hasta 400 euros al mes, más de la mitad de mi pensión, y la maría que me venden unas veces es buena y otras, mala”, explica. “Con la pandemia, para colmo, hay menos cantidad y han subido los precios: este año me he tirado temporadas aguantando el dolor por no poder conseguirla”.

Cultivar cánnabis para consumo propio está despenalizado en España, pero no es una salida para Rodríguez Gantes porque reside en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad Física de Ferrol, dependiente del Imserso. En 2012 montó en su cuarto una pequeña plantación dentro de un armario de cultivo (un invernadero pequeño para cultivo en interiores), pero no llegó ni a la segunda cosecha. La dirección del centro lo denunció y, como en aquella época no podía desplazarse, acabó declarando ante el juez postrado en la cama y acusado de un delito contra la salud pública.

Aquel procedimiento fue archivado por tratarse de un cultivo para autoconsumo y el juez dio un consejo extraoficial a Rodríguez Gantes para ahorrarse problemas en el futuro: “Me dijo que no volviera a hacerlo en un centro público, que me buscase una casa particular”. Hace tres años recibió la visita en su residencia de varios agentes de la policía secreta. Le quitaron toda la marihuana que guardaba y le cayó una multa. “El acoso policial es tremendo. Por la calle tengo miedo de que me paren porque suelo llevar conmigo un canuto o dos. Y mientras, ni el Gobierno ni ninguna farmacéutica me dan una solución a mis dolores”.

Para intentar liberarse de esta tensión añadida a su enfermedad, Rodríguez Gantes ha emprendido una lucha burocrática. Ha solicitado formalmente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) una autorización para autocultivo de cánnabis con fines médicos. De este tipo de licencias disfrutan actualmente ocho empresas, aunque la ley de 1967 que regula el cultivo de cánnabis prevé que puedan ser solicitadas también por particulares.

La petición de Rodríguez Gantes incluye varios informes médicos sobre cómo el consumo de cánnabis ha mejorado su estado de salud. El paciente, argumenta el documento, ha encontrado “el nivel de consumo adecuado” para paliar no solo la rigidez, los calambres y los espasmos que le provoca la lesión en su médula espinal, sino también la ansiedad, el insomnio y el bajo estado de ánimo que arrastraba a consecuencia de los dolores. Antes de la marihuana, este tetrapléjico gallego tomaba hasta 40 pastillas para sobrellevar el sufrimiento y padecía multitud de efectos secundarios como vértigos y somnolencia, relata. Con el cánnabis, la ingesta de comprimidos ha bajado a una docena y ha recuperado la lucidez que le permite disfrutar de un día a día “más o menos normal”.

La AEMPS, sin embargo, ve un encaje “muy difícil” a su solicitud. El organismo dependiente del Ministerio de Sanidad sostiene que como en España no está permitido el uso de cánnabis medicinal, no es posible autorizar el autoconsumo con esta finalidad. Quienes obtienen una de sus licencias para cultivar la planta con fines médicos, esgrime la agencia, están obligados a exportar la cosecha “a países donde se hayan establecido programas de uso médico”.

Cuestión de derechos humanos

Héctor Brotons, abogado de Rodríguez Gantes, critica que la regulación del cánnabis medicinal en España es “incompleta, ambigua y restrictiva” y sus carencias obligan a “innumerables” enfermos a utilizar vías “oficiosas” para acceder a la planta. La ley se basa en una norma aprobada en plena dictadura franquista, la Ley 17/1967, que incorporó a la legislación española un convenio de 1961 de la ONU sobre estupefacientes que ya ha sido modificado. “Debería actualizarse”, reclama este abogado especializado en derecho penal, salud pública y políticas sobre cánnabis, que apela a los derechos humanos: “No es solo una cuestión de salud, sino también del derecho de cada persona a proteger su salud como considere. La dignidad forma parte de la salud y los convenios de derechos humanos están por encima de los convenios contra la droga”. Hace poco más de un año la industria del cánnabis medicinal se reunió en Madrid y también reclamó al Gobierno su legalización.

La AEMPS defiende que en casos como el de Rodríguez Gantes lo ideal sería usar medicamentos elaborados con cánnabis. “Permitir que los particulares cultiven cánnabis para consumo personal con fines médicos puede presentar riesgos para la salud”, sostiene. La agencia aduce que el proceso de aprobación de un medicamento es el que garantiza que existen “evidencias científicas de la relación beneficio-riesgo”, proporciona “una calidad constante y contrastada por un fabricante autorizado” e incorpora “mecanismos de supervisión” a través de la farmacovigilancia. Su prescripción, agrega, conlleva además un seguimiento por parte de un facultativo.

El abogado de Rodríguez Gantes responde que en España solo existe un fármaco aprobado que se elabora con cánnabis, el Sativex, y lograr su prescripción no es fácil. Según la ficha técnica de la propia AEMPS, está indicado para mitigar los espasmos y la rigidez muscular que provoca la esclerosis múltiple. “La situación legal y administrativa en la que se encuentra el cánnabis en el Estado español impide que los especialistas de la salud puedan referenciar tratamientos a pacientes y usuarios como Juan Manuel y, consecuentemente, impide poder tenerla como una alternativa a la medicina y opiáceos tradicionales”, señala la solicitud de licencia de Rodríguez Gantes.

En su lucha, Rodríguez Gantes cuenta con la ayuda del Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis que este martes ha presentado en un acto telemático el documental Marihuana para vivir que está rodando sobre su caso. Tenía solo 19 años cuando sufrió la lesión medular que le cambió la vida. Se lanzó al mar desde una roca en la playa de Lazareto de A Coruña y el trágico golpe contra el fondo le hizo perder la movilidad de buena parte de su cuerpo. Son muchas las similitudes entre su historia y la del también gallego Ramón Sampedro, el célebre activista de la eutanasia, pero él subraya una diferencia: “Sampedro quería morir y yo pido marihuana para tener una vida digna y seguir adelante”. Según la última encuesta del CIS, el 90% de los españoles aprueba el uso terapéutico de la marihuana.


 

Un tetrapléjico gallego, pionero en España al pedir el autocultivo medicinal de cannabis


Juan Manuel Rodríguez Gantes tuvo un fatal accidente con 19 años que le cambió la vida y realiza esta solicitud porque alega que esta sustancia le ayuda a aliviar sus fuertes dolores y "no quiere la persecución judicial, ni policial y tampoco acudir al mercado negro"

Amara Santos  21/4/2021

Juan Manuel Rodríguez Gantes, un gallego de 49 años que reside en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad Física del Imserso en Ferrol y que se quedó tetrapléjico con 19 años en una mala caída en el mar de cabeza, se ha convertido en pionero a nivel nacional al solicitar a la Agencia Española del Medicamento la autorización para cultivar cannabis con fines medicinales para aliviar los insoportables dolores que padece.

En este proceso ha contado con el apoyo del Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis (OECCC) y se ha decidido a dar el paso ahora porque reconoce que "después de muchos años luchando por la legislación de la marihuana medicinal ha reunido las fuerzas y apoyos suficientes para dar un último impulso a la lucha". "La solicitud de cultivar viene derivada de la necesidad de poseer mis propias plantas para auto abastecerme y procurarme los frutos del cannabis que necesito para tratarme", afirma, a la vez que deja claro que "llegará hasta el final para conseguir este propósito".

A través de un blog personal, el gallego pide apoyo a "todos aquellos que creen en los beneficios del cannabis como medicamento" y "promete estar concienciado con lo que representa esta lucha particular para el conjunto de personas que pelean por lo mismo que él". Mientras Rodríguez Gantes espera a la respuesta del organismo al que ha realizado la petición, en el caso de que el pronunciamiento no corresponda con sus intereses, argumenta que "acudirá a la justicia para que se reconozcan sus derechos".

"No quiero acudir al mercado negro"

En conversaciones con responsables del OECCC, el gallego ha hecho hincapié en que "pide el autocultivo porque no quiere la persecución judicial, ni policial y tampoco acudir al mercado negro". A su vez, expone que "el autocultivo le da la dignidad de cultivar la planta necesita" y considera la marihuana "una medicina para muchas personas que viven aquí y ahora y necesitan que se les respete".

Asimismo, desde el Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis (OECCC) argumentan que el pasado marzo la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, JIFE, organizó una reunión para preparar su Guía Internacional Sobre cultivo, manufactura y utilización de Cannabis Medicinal. "Aunque esta Guía no es de aplicación vinculante, sin duda es un documento que será una referencia internacional de peso, por lo que será muy tenido en cuenta por distintos países", aseguran. En base a esto, desde este organismo solicitan "la vuelta del cannabis y de los cannabinoides a los sistemas de salud, que a su vez deben de ser integrales, a nivel de producción, de composición farmacológica y de prescripción".

En cuanto a nivel de producción hacen referencia a "la diversidad en el peso económico de los actores de la cadena de producción y dispensación de Cannabis a fines medicinales (incluyendo pequeños productores, cooperativas, cultivos tradicionales y autocultivo individual o colectivo, además de los cultivos convencionales de mayor tamaño). Con nivel de prescripción se refieren a la "diversidad de formulaciones farmacéuticas", incluyendo las formas monomoleculares, herbal, tradicional y complementaria y en cuanto a nivel de dispensación, solicitan "implementar un sistema plural, donde varias formulaciones a base de Cannabis sean asequibles según diferentes vías (con o sin prescripción, así como dispensación de medicina tradicional según los marcos nacionales)".


 

Crece el apoyo al cannabis terapéutico y ya hay personas que piden al Gobierno cultivar legalmente su propia marihuana

 


Juan Manuel Rodríguez ha cursado a la AEMPS la primera petición de un particular para cultivar cannabis (marihuana) de manera legal.

Daniel Sánchez Caballero

20 de abril de 2021 22:35h

Juan Manuel Rodríguez Gante ha decidido explorar los límites de la normativa sobre cannabis en España. Este hombre, un enfermo tetrapléjico de 49 años, que consume marihuana para sobrellevar las secuelas que le provocó un accidente a los 19 años, ha solicitado al Gobierno que le permita plantar cannabis con fines medicinales para autoconsumo.

Esta petición es la primera que realiza un particular a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AMEPS), según los solicitantes, que basan su petición en "el amparo del Derecho a la Salud". El objetivo es "producir flores con contenido en tetrahidrocannabinol (THC) que serán usadas como medicamento para tratar las patologías y el dolor crónico que sufre Juan Manuel". El cannabis le ahorra a este enfermo temblores y dolores.

La solicitud, cursada con el apoyo del Observatorio Europeo de Cultivo y Consumo de Cannabis y el bufete Brotsanbert, se acompaña de informes médicos que justifican el uso del cannabis que hace Rodríguez para mitigar el dolor que le producen las lesiones que se causó cuando hace 30 años se rompió las cervicales al tirarse de cabeza a un mar poco profundo. "No quiero tener que acudir al mercado negro ni a terceras personas para poder abastecerme de la marihuana que necesito", ha explicado, antes de cerrar con una reflexión: "Te permiten morirte [en alusión a la Ley de Eutanasia recientemente aprobada], pero no sobrevivir".

La petición de Rodríguez se hace pública justo a la vez que el CIS ha incluido el cannabis en su encuesta periódica por segunda vez. Y el resultado muestra que en España cada vez hay más partidarios de la legalización del cultivo de la planta con fines medicinales. El porcentaje de personas que apoya el uso terapéutico del cannabis sube hasta el 90% (desde el 84% de la anterior encuesta) y el de la legalización sin restricciones alcanza a casi la mitad de la población, un 49,7%. Un porcentaje algo inferior, el 40%, rechaza la regulación lúdica.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios no ofrece información respecto a la petición de Rodríguez. Un portavoz de la agencia explica a este diario que "por cuestiones de confidencialidad, la AEMPS no puede detallar qué evaluaciones se están llevando a cabo ni cuáles son las empresas o personas beneficiarias", aunque sí admite que "cualquier persona física o jurídica puede solicitar y obtener, en su caso, autorización de cultivo de plantas de cannabis con fines médicos y científicos".

El listado de las personas que lo han recibido hasta ahora revela que de momento todas ellas son personas jurídicas; no hay particulares. En total son 18 en este momento, 10 de ellas con fines de investigación y ocho para la producción y/o fabricación de cannabis y sus productos con fines médicos y científicos, según las dos categorías que ha establecido la AEMPS.

España se mueve en un cierto vacío en lo que al consumo de cannabis (y producción, incluso) se refiere cuando aplica a las personas individualmente. Traficar con la droga en grandes cantidades, o tener una plantación, es ilegal. Poca duda ahí. Pero la aplicación de la legislación es ambigua y aunque en principio cultivar es ilegal en cualquier circunstancia, tener dos o tres plantas en casa para consumo personal está permitido o al menos no penado (siempre que no se vean desde la calle y otras consideraciones), igual que consumirla en el hogar propio. En los últimos años, también está habiendo una cierta permisividad con algunos clubes de fumadores, que se apoyan en esta ambigüedad para hacer cultivos o compras de cannabis mancomunadas entre sus socios. Aunque la relación de las fuerzas del orden y la Justicia con estas asociaciones es ambivalente: también hay personas encarceladas por esta razón, como el activista Albert Tió.

Unos criterios que nadie conoce

Porque, como se ha comentado, el cultivo de cannabis en grandes cantidades está prohibido... excepto si el Gobierno tiene a bien conceder graciosamente una licencia. Entonces, si el solicitante tiene suerte y en base a unos criterios que solo conoce la AMEPS se le otorga una licencia, plantar hectáreas de terreno de marihuana es legal. Le pasa por ejemplo a Juan Abelló, que ostentó el monopolio del opio en Europa y ahora vislumbra un filón en el cannabis medicinal. Linneo Health, la empresa que posee en parte, tiene una de las licencias emitidas por la AEMPS para cultivar marihuana legalmente y es la única de España junto a Cafina, según la AEMPS, con permiso para exportarla.

Nadie sabe cuáles son los criterios para obtener una de estas licencias. La AEMPS se remite a esta disposición publicada en el BOE en 1963, que lo único que especifica es los documentos que hay que aportar junto a la solicitud, pero no dice nada de requisitos a cumplir. Pide una memoria que justifique la petición y especifique las especies a cultivar, una certificación del alcalde acreditando el nombre de los propietarios, una certificación de la Jefatura Agronómica Provincial (unos órganos que ni siquiera existen ya) y "un plano o croquis" que señale dónde se va a cultivar la marihuana. Nada más. Lo más parecido a un requisito medible aparece en el punto cuarto: "La Dirección General de Sanidad, previo informe de Restricción de Estupefacientes, y teniendo en cuenta las necesidades de los productos de esta índole que puedan ser obtenidos, la calidad y el precio a que se pueden resultar para el consumo nacional, podrá dar la correspondiente autorización". Aquí están los documentos que pide la AEMPS para solicitar una licencia.

Rodríguez Gante quiere una de estas licencias y así se lo ha pedido al Gobierno de la mano del Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis (OECCC). Su abogado, Héctor Brotons, sostiene que "la base de la petición es científica [en alusión a los informes médicos sobre los efectos que el cannabis tiene en Juan Manuel]", ha explicado. "La ley que regula el uso del cannabis es de 1967, solo por el año no debería estar. Está desactualizada, es ambigua, incompleta y restrictiva, de un año en el que ni siquiera se había descubierto el THC [uno de los principales componentes del cannabis]".

Postrado en una silla de ruedas desde que tuvo el accidente, Rodríguez reside en en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad Física, CAMF, del Imserso en Ferrol (A Coruña). El accidente que sufrió hace 30 años le causó una lesión medular que provocó tetraparesia en las cuatro extremidades (brazos y piernas perdieron fuerza muscular hasta el punto de no poder controlar correctamente la función motora) que viene acompañada de un dolor neuropático crónico. Su condición médica le ha causado múltiples enfermedades y dolencias relacionadas, desde neumonías hasta infecciones. Rodríguez llegó a tomar hasta 30 pastillas diarias para aliviar la espasticidad o el dolor neuropático. Hasta que descubrió que el cannabis también le ayudaba, y le permitía reducir la ingesta de píldoras.

Pero consumir cannabis cuando se es completamente dependiente no es fácil. Con la marihuana vinieron los problemas con la justicia, cuenta hoy el afectado. Primero cuando empezó a cultivar la planta "de tapadillo" en el centro en el que vive. "Tuvo que venir el juez, porque yo no puedo moverme. El juez decidió archivar el caso y quitarme la denuncia por tráfico de drogas que me había puesto la policía. Tuve que dejar de cultivar porque el juez me dijo que al estar en un centro público no podía. Volví al mercado negro", cuenta Rodríguez.

Así que, cansado, ha pedido un permiso para hacerlo de manera legal con el apoyo del OECCC. "Se está hablando mucho del cannabis medicinal y el dolor de los enfermos, pero no se habla del modelo", explica Hugo Madera, portavoz del Observatorio. "Queremos con esta acción que la gente pueda acceder a las licencias y no solo las [empresas] farmacéuticas. Creemos que técnicamente es factible. Se trata de ahondar en la línea de trabajo para que haya una legalización no solo para las empresas", argumenta.

Con varias proposiciones de ley o no de ley para regularizar el consumo de marihuana ya en el Congreso, o a punto de entrar, y una cierta conciencia de que la legalización en una forma u otra es más una cuestión de cuándo que otra cosa, activistas e industria cogen posiciones estos meses para la batalla que se avecina. La disyuntiva es relativamente sencilla: un modelo que permita el autocultivo y la participación de individuos en la producción de marihuana, al estilo uruguayo, o uno en el que las empresas controlen la producción y aseguren un producto trazable y consistente en sus componentes, a la canadiense.

 

Documental: “Marihuana para vivir”


Escuchamos a Juan Manuel Rodriguez Gante, usuario de cannabis medicinal, a Ricardo Carvajal, autor del documental “Marihuana para vivir”, y a Héctor Brotons, director del Estudio Jurídico Brotsanbert y director jurídico del Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis (OECCC), que además lidera el equipo jurídico que ha preparado la solicitud de licencia de autocultivo de Cannabis Medicinal de Rodríguez Gante a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS). Con ayuda del OECCC, Rodríguez Gante ha solicitado a la AEMPS, una licencia para el autocultivo de Cannabis medicinal. Además, Ricardo Carvajal está grabando el documental “Marihuana para vivir” sobre este proceso de solicitud y la situación de Rodríguez Gante.

La historia de Juanma Rodríguez Gante

Juanma tuvo un accidente a los 19 años. Ahora tiene 49 y lucha por la marihuana desde hace 15. “Tengo dolores muy fuertes y necesito marihuana para tratarlos” dice. Tras su accidente, Rodríguez Gante estuvo un año en varios hospitales donde recibió tratamientos de diverso tipo. 

Como consecuencia, toma unos 30 medicamentos al día para espasticidad, dolor neuropático y para dormir. Gracias a la marihuana sufre menos dolor, ha reducido el número de medicamentos que consume a diario, mejoró su estado de ánimo y salió de un proceso depresivo profundo. Por otra parte, el consumo medicinal de Cannabis le ha ocasionado distintos problemas jurídicos, desde ser juzgado por un autocultivo medicinal, hasta multas, cacheos y requisas, por eso ha solicitado a la AEMPS una licencia para el autocultivo medicinal de marihuana, siendo ésta la primera solicitud de este tipo que se realiza en España. 

En la rueda de prensa, Juanma nos detalló los problemas que ha tenido con la ley en la lucha por defender el autocultivo de su medicina.

Marihuana para vivir
 
El autor del documental "Marihuana para vivir" nos habla de su próximo estreno.
 

El autor del documental “Marihuana: Primero las personas” nos explica que en ese primer documental lo que buscaba era mostrar el mundo del Cannabis. “Marihuana para vivir” se centra en un caso de Cannabis medicinal, el de Juanma, un caso de lucha. El documental aún no está terminado y cuenta con la participación de la Fundación Daya de Chile. “La marihuana me ha devuelto las ganas de vivir” dice Juanma en el avance del próximo documental de Ricardo Carvajal. El documental se estrena en septiembre por YouTube.
Héctor Brotons
Héctor ha explicado las consecuencias de prohibirle a Juanma autocultivar su medicina. Nos dice que se está aplicando una ley que es ambigua, incompleta y restrictiva, y que no está basada en evidencia científica. Destaca que los derechos individuales fundamentales están por encima de los delitos de drogas. 

“No es lo mismo afrontar una enfermedad con dignidad que siendo criminalizado” dice Héctor, y añade: “El dolor de Juanma no puede esperar”. Finalmente concluye diciendo que si hay un mínimo de humanidad, se tiene que conceder esta solicitud. 

Héctor Brotons explica los aspectos jurídicos del caso de Juanma. 
 

En este encuentro cercano con un caso emblemático por criminalizar y prohibir el acceso a la marihuana terapéutica, se ha convertido en un símbolo de lucha por uno de los derechos humanos que hemos perdido: nuestra salud. Mientras unos tienen libertades para hacer daño, se invierten recursos en criminalizar y perseguir el cultivo de una planta que tiene el mismo derecho a vivir que cualquiera. Este es el intento por visibilizar la situación que se vive en el mundo de la marihuana: persecuciones, acusaciones y prohibiciones. Estas voces se unieron para proclamar que se nos devuelva el derecho al autocultivo porque es parte de nuestro derecho a la salud. 
 

 

«No soy un vicioso ni un porrero, solo un enfermo que necesita la marihuana»

Un tetrapléjico ferrolano pide poder cultivar cannabis para uso terapéutico


rocío pita parada

ferrol / la voz 27/04/2021 05:00 h

Un día de sol arrojó una larga sombra sobre el resto de su vida. Con 19 años se subió a una roca y se tiró de cabeza en la playa coruñesa del Lazareto. Y el choque con la arena del fondo le partió dos cervicales y lo dejó tetrapléjico. Transcurridos treinta años de aquello, lo recuerda como «anecdótico». Su sufrimiento tomó otros derroteros. El ferrolano Juan Manuel Rodríguez Gantes (A Coruña, 1971) se ha convertido en el primer español en hacer pública su petición oficial para cultivar marihuana para uso terapéutico. Cuenta que hace unos diecisiete años ingirió un antibiótico que le dio una fuerte reacción. Desde entonces arrastra un dolor neuropático abdominal que llegó a hacerle tomar cuarenta pastillas al día.

«Me daban mucha somnolencia, me dejaban hecho polvo, tenía vómitos...», enumera. Y así entró en su vida esta droga. «Había enfermos a los que les funcionaba en otros países. Era darle unas caladas y se me quitaba el dolor y la espasticidad [la rigidez muscular] y me dejaba en un estado de relajación y bienestar, me sentía muy bien», relata. Después vinieron más complicaciones, operaciones y más dolores. Y desde hace tiempo lo ha incorporado a su rutina de tratamientos, reducida ahora a dieciséis pastillas.

Cuatro porros al día

El primer porro del día lo fuma al levantarse, tras el desayuno. Y antes de acabar la jornada van otros dos o tres, en la calle o a escondidas en el recinto de la residencia pública donde vive. Consume entre treinta y cincuenta gramos de cannabis al mes: hasta 400 euros de su pensión de 600. «Se me van todos los ingresos en consumir marihuana: tengo que comprarla y pagar para que me líen los porros», detalla.

Dejar de recurrir al mercado negro es su única opción, alega, para evitar exponerse a no conseguirla, a que esté adulterada o a pagar un precio «abusivo». Por ello, hace años montó un armario de cultivo en su habitación del Centro de Atención a personas con discapacidad física (CAMF) del Imserso en Ferrol, en el que reside desde hace tres décadas. La dirección encontró las plantas y le obligó a retirarlas. Pero él se opuso. Fue denunciado y acusado de un delito contra la salud pública. «Al juez que vino le expliqué que la marihuana era para paliar el dolor y para mi consumo», recuerda. Y la causa se archivó en 2014, pero con la advertencia de que no podía cultivar maría en el centro público. Con la mercancía que le llegaba de asociaciones atraídas por la popularidad de su caso, se estuvo autoabasteciendo un tiempo. Después «tuve que volver a recurrir al mercado negro», comprándola él mismo en algunos puntos de Ferrol.

Hasta que irrumpió la pandemia. Entonces llegaron varios meses de abstinencia forzosa, con un ingreso hospitalario añadido para operarlo de una úlcera. Y regresaron unas pastillas «que casi no me quitan el dolor».

Cruzada ante Sanidad

Un día sin marihuana, esgrime, se supone «fuertes dolores, no dormir ni apenas comer, y no poder hacer las cosas del día a día». Y por ello, ha emprendido una cruzada para intentar conseguir que Sanidad le autorice a su autocultivo para uso medicinal.

La solicitud oficial a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) todavía no tiene respuesta. La presentó asesorado por el abogado Héctor Brotons, y el Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis, del que es director jurídico. Hasta ahora, solo se ha autorizado a grandes empresas, «nunca a un cultivador a título propio». Por ello, «no sabemos muy bien su viabilidad», admite, «pero si hablamos de justicia y de derechos deberían darla: no solo es una cuestión de salud, sino que los convenios internacionales sobre los derechos del paciente permiten elegir el tratamiento». Rodríguez Gantes tampoco deposita muchas esperanzas en la AEMPS. «Pero tenemos pensado recurrir a la justicia y en ella sí tengo fe», dice. De ser así, la marihuana se plantaría en un terreno en la zona de Vigo que le ofreció gratis un compañero.

Sanidad apela a «cuestiones de confidencialidad» para no detallar el estado del proceso ni pronunciarse hasta que finalice la evaluación. Pero Juan Manuel le deja un mensaje a quienes deciden: «No soy un vicioso ni un porrero, soy un enfermo que está pidiendo una medicina que es la marihuana». Y mientras no le permitan hacerlo de forma legal, asegura que seguirá recurriendo al mercado negro.