domingo, 22 de febrero de 2009

FUNCIONAMIENTO DEL CAMF


Resido en el centro de minusválidos CAMF de Ferrol, desde hace 18 años, cuando ingresé en este centro tenia 19 añitos. Aquí viven conmigo 110 residentes con diversas y graves minusvalías con un alto índice de dependencia por lo que necesitamos ayuda de los cuidadores (OAE) para casi todo, asearnos, vestirnos, levantarnos, etc.
El centro tiene cinco plantas y está construido de forma piramidal, siendo las tres últimas plantas de menor tamaño que las dos primeras, yo vivo casi desde que se abrió en la 5 planta habitación 516.
Los cuidadores (OAE) están divididos en tres grupos que atienden una media de 35 residentes, un grupo en la primera planta, otro en la segunda y un tercero que se ocupa de la 3.4.y 5 planta. Cada grupo consta de entre 6 u 8 cuidadores por las mañanas, 4 o 5 por las tardes y 2 por la noche, por supuesto falta personal y estamos bajo mínimos la mayor parte de los días. Disponemos también de camareras- limpiadoras que también se ocupan de lavandería, por supuesto y como no a servicios mínimos. El centro tiene un gimnasio para hacer ejercicios de rehabilitación aunque sólo tenemos dos fisioterapeutas, una por la mañana y otra por la tarde y no llegan a todos. Tenemos terapia ocupacional con el mismo horario. Además las enfermeras, que están a mínimos casi siempre y su trabajo deja mucho que desear, ahora tenemos médico por la tarde, además del que teníamos por la mañana, pero hace falta médico por la noche y los fines de semana además de los días festivos, ya que si te pones enfermo, en esta situación, las enfermeras no te dan ningún medicamento si no se lo pauta un médico, con las consecuencias que ello acarrea, en los peores casos teniendo que acudir a urgencias del hospital, donde si no estás muy grave no te hacen ni caso, pudiendo esperar varias horas. Hay un par de talleres, donde algunos residentes hacen manualidades, pintan y los que pueden hacen cestos con mimbre, etc. Pero sólo se abren por las mañanas y en días laborables, dejando mucho tiempo libre en el que no puedes ejercer ninguna actividad. La falta de actividades adecuadas parra los residentes, así como, la falta de alicientes y motivación, hace que los minusválidos con menor afección física y mental, caigan en la apatía y consecuente depresión… la mayor dificultad es la falta de poder adquisitivo, ya que, de la pequeña pensión que se cobra, el centro público del estado te quita el 75 por ciento de la pensión, como pago por la estancia, dejándonos con apenas 100 euros para cubrir gastos, tales como, productos de higiene, vestimenta, etc. De los 110 residentes que somos apenas una treintena tenemos nuestras facultades mentales bien, pero en vez de estar unidos y organizados, cada uno va a su aire dejando en manos de la dirección todas las decisiones sobre el funcionamiento del centro y el supuesto bienestar de los residentes.
Los horarios de las comidas son los siguientes, desayunamos a las 10, comemos a la 13.30, la merienda es a las 5 y la cena a las 8. Existen dos turnos para levantarse según las necesidades de cada residente, el primer grupo se levanta antes del desayuno a partir de las 8, se echan la siesta a las 2.30 y se levantan a las 4.30 en adelante y se acuestan sobre las 9 o 10 dependiendo del turno. Los de segunda hora se levantan a partir de las 11 de la mañana, tienen el mismo horario exceptuando la siesta que se prolonga hasta las 6 de la tarde.
Yo por tener aun la escara un poco abierta sólo me levanto de 6 a 9 de la tarde, tiempo que dedico a estar con mis compañeros, bajar al pueblo de paseo, por cambiar de aires o simplemente hacer algún recado. El resto del tiempo me lo paso encerrado en cama, digo esto, porque en cama pierdo la poca movilidad que tengo, pero me defiendo lo suficiente para usar el ordenador aunque con dificultad.
Los residentes podemos salir del centro siempre que queramos, avisando en la puerta y procurando respetar el horario, se pueden pedir partes extraordinarios en ocasiones especiales. El horario de visitas es de 10 de la mañana a 9 de la noche. Existe una pequeña cafetería abierta al público, donde solemos reunirnos, aunque donde más nos vemos es en la sala de fumadores, un cuartucho habilitado después de la prohibición de fumar en el centro.
A grandes rasgos este es el funcionamiento del centro de minusválidos donde vivo desde todos estos años. Según mi opinión, que es compartida por la mayoría de los residentes, el funcionamiento del centro deja mucho que desear, nos tratan como a niños pequeños privándonos de los derechos más fundamentales… en definitiva, la vida en el centro es monótona y aburrida, la falta de proyectos y actividades destinados a los residentes hace que repercuta negativamente en nuestro bienestar y estado anímico, moral y físico. Los cuadros depresivos y la apatía son el día a día de los residentes quedándonos demasiado tiempo libre para comernos el coco por falta de alicientes…
Por último sólo me queda relataros lo que seria un día normal en el centro, pero eso es otra historia, aburrida, pero en definitiva otra historia…
Espero vuestros comentarios y preguntas…

2 comentarios:

yeray dijo...

hola me llamo yeray soy de granada me gustaria hablar con tigo mejor por msn mi msn es yeray-s.a@hotmail.com agregame y ablamos venga nos vemos

Tere Marin dijo...

Saludos Juan Manuel...
A mi marido le ayudó mucho el uso de la marihuana durante su enfermedad de cáncer mandibular para aliviar efectos de la quimio.
Estoy intentando poner la firma en tu petitorio pero no me la acepta,aunque Argentina está en la lista de paises para firmar.Volveré a intentarlo,mientras te llevo a mi blog en los preferidos.
Un abrazo de una española en Argentina y adelante siempre.
Tere Marin